Todos en la vida tenemos sueños, momentos buenos y momentos
malos. Esos momentos cuando todo parece que se vuelve perfecto pero ahí caemos nuevamente en la realidad y nos damos cuenta que no,
que nada puede ser perfecto, porque siempre algo sale mal o porque
siempre algo nos falta, porque no nos sentimos conformes y cometemos el
error de buscar la perfección en todo, en donde quizás nunca va haber.
Cuando verdaderamente aprendamos a disfrutar de lo que tenemos, de cada
cosa que aparece en nuestra vida nos vamos a dar cuenta que la
perfección no existe, que es solo una simple palabra, porque la
perfección no hace la felicidad, no es feliz aquel quien se cree
perfecto.
Muchas veces buscamos a la persona
perfecta, con nuestros exagerados caprichos de que tenga cada cosa que
queremos que tenga. Pero cuando creemos que la encontramos, que por fin
apareció todo lo que necesitábamos y buscábamos nos damos cuenta que
no, que algo esta mal, comenzamos a ver los defectos de esa persona, y
quizás en un principio nos sorprendemos porque creíamos que era todo muy
lindo, muy perfecto. Pero quisimos solo ver un lado y cuando damos la
vuelta y comenzamos a ver el otro, ya no nos gusta, ya dejamos de verlo
como lo mirábamos en un principio.
Por eso hay
que comprender que la realidad es imperfecta, porque lo perfecto ya no
existe si es que alguna vez existió, porque todos tenemos defectos y
virtudes, y a las personas hay que verlas de frente, con sus dos caras,
tanto la buena como la mala, y ahí es cuando nos daremos cuenta de que
asi es la vida, y que la felicidad no se obtiene solo con la
perfeccion, porque sinceramente todos en el mundo somos PERFECTAMENTE IMPERFECTOS.
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